Cuaderno de bitácora de la travesía musical que realizan los cantautores Nino Sánchez y Amparo García-Otero
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lunes 21 de septiembre de 2009

Otra vez otoño


De nuevo llega el otoño, con ese aire de nostálgica decadencia, de hojas amarillentas, de árboles que se desnudan lentamente cubriendo el suelo con el manto que han lucido durante todo el verano. Es una época lánguida en las vivencias y también activa en el inicio de nuevas etapas y nuevos proyectos. Debo confesar que el otoño es mi estación favorita y lo es por ambas opciones: por el colorido y ese aire de romanticismo trasnochado que brindan parques y naturaleza en general y también por el inicio de un nuevo curso después de la pereza veraniega.

Tanto Nino Sánchez como yo estamos en la recta final de la grabación de dos CDs, uno cada uno, esta vez por separado. "Juglares del Duero" fue un punto de encuentro entre los trabajos de ambos y, aunque el proyecto continúa vigente y acudiremos allá donde se nos reclame, no podemos detenernos. Así como el río continúa su curso con aguas nuevas, así nosotros seguimos adelante con nuevas canciones.

A Nino siempre le ha dado un poco de pereza eso de escribir en los blogs, no obstante, podría suceder que se animara a relatarnos algo sobre su próximo, ya muy cercano trabajo. Nos encantaría conocer algunos detalles y los títulos de las canciones que lo integran.

Yo, por mi parte, me mantengo en la onda de la comunicación internáutica y aunque siga escribiendo aquí si hay novedades en lo referente a "Juglares del Duero", he abierto un nuevo blog para comentar mis experiencias con mi nuevo CD "NADIE ES MÁS QUE NADIE". Aquí dejo la dirección para los que se animen a acompañarme:

http://nadieesmas-quenadie.blogspot.com

¡Nos vemos!

lunes 14 de septiembre de 2009

Salamanca de nuevo

Estuvimos de nuevo en Salamanca. Esta vez se trataba de un concierto de Nino Sánchez en el que yo actuaba como artista invitada.

El marco, inigualable. El llamado "Patio de Escuelas", frente a la fachada plateresca de la universidad salmantina. Una estatua en el centro recuerda la presencia imborrable de Fray Luis de León y en el ambiente continúa presente la presencia de Miguel de Unamuno (que Nino recordó especialmente con el tema "Castilla") y de tantos otros que pasaron por allí viviendo y defendiendo la cultura.

Nos acompañó "El Viejo Gañán", este buen amigo que no se pierde una y al que tanto apreciamos, por su amistad y por ese bienhacer y buen estar con el que siempre nos apoya.

Algunas personas, interesadas en el trabajo, solicitaban discos, lo cual es ya un milagro en sí mismo con los tiempos que corren para las ventas discográficas. En general el público, que ya ocupaba asientos con bastante antelación al comienzo del concierto, se mostró muy receptivo. Puedo decir que me corearon "Nadie es más que nadie", que me ofrecieron ese cálido aplauso con que el público responde si algo le llega cuando cante "Soñé que tú me llevabas" y que con la "marcha" de Nino no pudieron evitar que las piernas les arrastraran a bailar. "La Montaraza", "La Chana" y "En casa del Tío Vicente" levantaron a la gente de sus asientos. A Nino en Salamanca se le quiere y se lo hicieron notar. No es de extrañar que a él le guste "escaparse" a su ciudad cada vez que puede.

miércoles 9 de septiembre de 2009

Y llegamos a Soria


Y llegamos a Soria, como estaba previsto, a primera hora de la tarde. Coincidimos los dos coches, al mismo tiempo, aparcando junto al Teatro Palacio de la Audiencia. Nino venía desde Madrid con Begoña Larrañaga, Paco Cintas y Yamal (piano, guitarra y percusiones respectivamente) Ángel, Jesús Parra y yo veníamos desde Segovia. Lo cierto es que la Plaza de la Audiencia continúa siendo un lugar precioso. Mientras empezaban a probar sonido y después de acomodarme en el camerino, me "escapé" durante unos minutos para contemplar de cerca el retablo renacentista de Santa María la Mayor, en un recodo de la plaza, junto al teatro. La iglesia estaba abierta y vacía, en penumbra, pero con el magnífico retablo iluminado. Todo un espectáculo.

Pero había que volver al escenario para continuar probando luces y sonido. No hubo problemas. Todo el personal nos atendió maravillosamente y con profesionalidad, así que después de un breve ensayo y antes de la actuación, otra escapada, esta vez a una cafetería cercana para ¿tomar café? pues no. Les voy a confesar un pequeño secreto: antes de cantar siempre me tomo un vaso de leche templada con Cola-Cao. Dicen que algunos cantantes se toman una copa antes de la actuación, pues yo no. Leche templada con Cola-Cao o, en su defecto, con una cucharada de miel. Me deja la voz "a punto".

Y empezamos. Me encargué de la primera parte iniciando el programa con "Viene el juglar" mientras Nino aparecía por el pasillo del patio de butacas tocando la dulzaina hasta el escenario. Lo presenté y luego él se retiró para que yo continuara en solitario. En Soria, por supuesto, no podía faltar el "Romance del Duero", de Gerardo Diego ni mucho menos los melancólicos versos que Antonio Machado le dedicara a su perdida Leonor desde Baeza, "Soñé que tú me llevabas". Varias canciones que hablaban de la problemática de Castilla (con amor al terruño, nada de política) y no quise dejar de cantar "Ya se van los pastores", coreada por el público.

Y luego llegó el juglar. Nino Sánchez abriendo brecha con su "Quítate niña", levantando al público con las notas de "La Montaraza", interpretando en solitario a Unamuno en "Dorium-Duero-Douro", repasando sus éxitos y llamándome a escena para acompañarlo en "Barcarola" y "La Chana". El público pidió "otra" y aunque ya era tarde, le cantamos "En casa del Tío Vicente". Fue un concierto acogedor y entrañable. Todos salimos contentos y creo que lo más importante: el público también.

En el patio de butacas, amigos entrañables: Isabel Goig, escritora, que lleva la página Soria-Goig y el pintor Jaime del Huerto. Nos alargamos todos hasta un mesón cercano para cenar y cambiar impresiones. Nos comentaron que de "Juglares del Duero" les gusta especialmente ese "contraste" entre dos estilos diferentes pero que confluyen en una intención común.

Carretera y manta y a casa. Hasta la próxima actuación que será en Salamanca el día 11 de septiembre a las 21 h. en el Patio de las Escuelas. Son las Fiestas salmantinas y Nino Sánchez forma parte del programa. Yo iré como artista invitada.

viernes 21 de agosto de 2009

Las Edades del Hombre


Como ya he comentado con anterioridad, Nino Sánchez y yo somos dos cantautores independientes, cada cual con su andadura y con un trabajo en común: "Juglares del Duero", así que hace unos días, él tenía concierto, yo, visita programada a "Las Edades del Hombre", exposición de arte sacro de Castilla y León que se celebra en Soria, así que Nino se lo perdió, de momento, porque próximamente tenemos un concierto programado en el Teatro del Palacio de la Audiencia y entonces supongo que aprovechará la ocasión para visitar la concatedral de San Pedro, sede principal de la exposición, que en esta fase actual se titula "Paisaje interior", muy apropiado para estas tierras donde se celebra. Además, estaba invitada a una exposición del pintor Jaime del Huerto, en Almazán y había que aprovechar el día.

Tengo una composición que publicaré próximamente, se titula "Río Lobos", dedicada a este paraje soriano, porque si algo tienen esos paisajes es que se perciben con los "ojos interiores", pues la fuerza de estos lugares, de los más puros que se conservan en España, radica no ya en lo que se ve, sino en lo que se percibe, en la sugerencia, como es el caso de la ermita de San Miguel, en Gormaz, subsede de la exposición junto a San Baudelio de Berlanga. Esta última la he visitado en varias ocasiones sin dejar nunca de asombrarme, pero San Miguel, joya del siglo XI, que tras una cuidad restauración, nos muestra sus pinturas murales bajo el amparo de la impresionante fortaleza musulmana, resultó un nuevo hallazgo.

Son lugares en los que reina el silencio, como si la Historia se hubiera detenido, quieta y en pie, soportando el paso del tiempo. Poca imaginación es necesaria para reinventarse el pasado, unido al presente y al futuro en un mismo instante, son lugares en los que se puede llegar a percibir lo que es la eternidad.

Y puestos a recordar, en una de las entregas anteriores, hablé de la estación de La Rasa, cercana a Burgo de Osma y cómo siendo una niña había "descubierto" por allí la fuerza del paisaje castellano, así que no quise perderme una visita a la vieja estación, que no andaba lejos de la zona.




El edificio continúa en su lugar, "aguantando" lo que caiga, con los cristales rotos, rodeado de arbustos. La naturaleza le ha ganado la partida a las vías del ferrocarril, invadidas por la flora de la zona. Ese rincón se ha olvidado de lo que es un tren. Incluso alguien se ha llevado el reloj, supongo que por innecesario. Sin embargo, el abandono le ha tocado con un halo de misterio. Por un momento se me ocurrió que mis recuerdos se encuentran en un estado semejante y tal vez sea lo mejor. No es bueno limpiarle las telarañas a los "paisajes interiores". Dejémoslos que continúen tal cual, auténticos, viejos y reales.
Próxima actuación de Juglares del Duero: 3 de septiembre de 2009, 20,30 h. Teatro del Palacio de la Audiencia, Pza. Mayor s/n, Soria.

lunes 22 de junio de 2009

Agua dulce, agua salada


Hacia el mar corren los ríos...y así el agua dulce se mezcla con la sal, en este caso mediterránea. Ya se sabe, para los que somos del interior, contemplar el mar es todo un lujo.

La luz impresionante de Gandía, en la Comunidad Valenciana, nos dio la bienvenida, pero sobre todo nos la brindó María Antonia Mantecón, antigua amiga de Nino Sánchez, que había conectado con nosotros en la presentación de Guadalajara y deseaba organizar otra en Gandía. Dicho y hecho, una mujer rápida y eficaz como María Antonia no se anda con dudas y de inmediato se puso en contacto con la Junta de Fomento, de la que ella es miembro y allí, en el salón de actos de la sede, se reunieron los Juglares del Duero, que tampoco tienen pereza, con un grupo de personas interesadas en la cultura castellana y en la música que llevábamos con nosotros. También contamos con el apoyo de los medios. Gracias desde esta página.
María Antonia Mantecón ofició de "maestra de ceremonias" y nos presentó ante el auditorio. Hablamos del proyecto, de la trayectoria de cada uno de nosotros y luego, lógicamente, cantamos. Dos canciones a dúo entre Nino y yo: "Barcarola" y "Apañando aceitunas", pero el ambiente era tan cálido que organizamos un "mano a mano" guitarra en ristre, cada cual con la suya, canción tú, canción yo y estuvimos una hora larga cantando frente a un público cariñosísimo, en un ambiente totalmente coloquial, hasta que el horario dictó sentencia y tuvimos que despedirnos.


A continuación, en la cafetería-restaurante del edificio, nos homenajeraron con una cena a la que asistieron los miembros de la Junta de Fomento y un grupo de amigos. Día redondo. No descartamos la posibilidad de regresar a Gandía para actuar con toda la parafernalia musical. Gracias a todos por tan grata acogida.


lunes 1 de junio de 2009

Terciopelo castellano


¿Cuando descubrieron mis ojos el paisaje castellano? Mi padre, por su trabajo, viajaba mucho por toda Castilla y a veces mi madre y yo le acompañábamos, antes de nacer mi hermano. Tengo vagos recuerdos de la primera vez que estuve en Segovia o en Ávila. Yo nací en Valladolid y me crié en sus calles, en sus parques y en la imagen de esas tierras. Sin embargo tengo consciencia de un "descubrimiento" que siempre ha acompañado mis recuerdos. Fue en Burgo de Osma (Soria), más concretamente en La Rasa, donde estaba situada la vieja estación del ferrocarril. Pasábamos el verano en el Burgo, era agosto, un agosto cálido y sencillo, jugábamos en la plaza al "calderón" un juego infantil que en Valladolid se llamaba "la tanga".

Yo tenía seis añitos y una de aquellas tardes nos acercamos a La Rasa, a la estación que cité anteriormente. No sé ni recuerdo la razón, pero sí conservo la imagen y la sensación que me provocó aquel lugar, quieto, callado, con un viejo vagón de madera reposando en el olvido de una vía muerta, como un objeto ya caduco. Me separé un momento de mis padres y allí en el campo sentí el abrazo suave del atardecer, un atardecer que caía lánguido, lento y solitario sin más acompañamiento que el canto de algún grillo o alguna chicharra. Fue una sensación de terciopelo, de cadencia musical, de elevación, como si el tiempo y el espacio se hubieran detenido y yo con ellos, más aún, por encima de ellos, confundida, mezclada con ese atardecer que me hacía suya y me mostraba los secretos de la verdad más indiscutible: la naturaleza, la creación, el sentimiento de formar parte de un todo. Con sólo seis años recibí aquella tarde la lección más bella de toda mi vida: la certeza de que lo creado es algo más que materia, es vida y esa vida está conectada de alguna forma con el interior de cada uno de nosotros. Por supuesto fue sólo una vivencia que deshilé con el tiempo en palabras y pensamientos. Tal vez por eso cuando hablo de Castilla como paisaje, en el fondo deseo compartir ese mensaje que me dejó el terciopelo castellano de aquella tarde de agosto.

Y cambiando de tema, la barcaza de los juglares del Duero se va hacia el Mediterráneo. Hacia Gandía, donde presentamos el trabajo:

SALA GANDÍA. Edificio Fomento. C/ San Francisco de Borja 56.
Día 19 de junio a las 20 horas.

miércoles 20 de mayo de 2009

Juglares en Guadalajara



Una de las experiencias más bonitas que me ha proporcionado la música la viví hace años en Guadalajara, en un concierto que ofrecí en el patio del Palacio de los Duques del Infantado, joya emblemática de esta ciudad, de estilo gótico-renacentista, que albergó (entre otros) a su principal impulsor, nada menos que D. Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana, conocido más que por su linaje, por su aportación a nuestra literatura.

Pues ayer los Juglares del Duero llevaron su barcaza musical hasta Guadalajara, esta vez en otro joya arquitectónica, la actual Biblioteca Provincial, que fue en su día Palacio de los Dávalos y que debidamente remozada, hoy se ha convertido en una sede cultural de primera línea dentro de la ciudad.


En el salón de actos nos recibió muy amablemente Concha Carlavilla, Técnica de programación de la Biblioteca. Allí le aguardaba una sorpresa a Nino: Marisa y María Antonia, dos amigas de su época de estudiantes a las que hacía muchos años que no veía. Marisa vive actualmente en Guadalajara y María Antonio vino expresamente de Gandía. Entre las dos nos habían preparado una presentación y subieron con nosotros a la mesa.


Hablamos de Juglares del Duero y la pretensión de nuestro trabajo, de la cultura castellana, de sus músicas, de sus poetas, de los sueños de la juventud y de cómo se canalizan con la experiencia...en fin, como de costumbre la música puso colofón a la charla. Algunas canciones del CD y unas pinceladas folclóricas con algunos éxito de Nino: La Chana, Quítate Niña o En Casa del Tío Vicente, por mi parte un canto de trabajo del Cancionero de Olmeda, algunos cantos de ronda, como La Enhorabuena y no sólo Nino tuvo "visita", también se acercó mi buena amiga Pilar Pallarola para acompañarnos.
Gracias a todos y al público de Guadalajara que nos acompañó en este bonito día.




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