Cuaderno de bitácora de la travesía musical que realizan los cantautores Nino Sánchez y Amparo García-Otero
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jueves, 11 de octubre de 2007

El canto de la tierra

Existe un muro enorme, grueso, sólido, un muro entre el cantor y el público, un muro difícil de escalar o de atravesar. Un muro formado por multinacionales discográficas, medios de comunicación, modas etc. ¿Qué hará entonces el juglar para hacer llegar su voz hasta quien pueda o quiera escucharle? ¿Cómo podrán los juglares del Duero escalar ese conflicto de hormigón mediático que les separa del público? Sólo les queda ofrecer su voz al viento, que no entiende de muros que le frenen a pesar de que las ondas mediáticas pululan en su seno y aprovechan su vuelo en mayor medida que puedan hacerlos los juglares.

Sin embargo el juglar lleva consigo el canto de la tierra, el canto prístino que bajo el azote de los elementos tejió el hombre en su garganta y lo entregó a las alas del aire para que perdurara a través de los siglos. No hay muro que pueda frenar o esconder el canto de la tierra.


Es el canto de la tierra
es la plegaria de Adán
la voz de la savia nueva
en suelo feraz.


Nadie es más que nadie.


Es éste un refrán que reza en estas tierras. "Nadie es más que nadie". Dicen que el poeta Antonio Machado quedó impactado por la sencillez y la fuerza de esta aseveración y seguramente es cierto, puesto que él mismo cita esta frase en alguna ocasión. "Nadie es más que nadie", ni nadie menos que nadie. Cada vez estoy más convencida de que la propia vida nos ofrece las herramientas necesarias para nuestro crecimiento personal y que cada uno de nosotros conoce cuál es su lugar en este mundo. Todo trabajo es igualmente digno. Todos estamos de una u otra forma vinculados por el hecho de haber nacido en este mundo, que es el mismo para todos. Respiramos el mismo aire y bebemos la misma agua. Tocados por el don de lo humano, capaces para discernir lo que es de lo que no debe ser. Nadie es más que nadie, con los brazos abiertos al destino, con la dignidad de existir, de pensar, de trabajar. Todos a una. El éxito de uno es el éxito de todos. La soberbia nace del desconocimiento de lo que es esencial en el ser. Los juglares llevan en su voz el canto de la tierra y el eco ancestral de sus enseñanzas: "Nadie es más que nadie".




*(Pintura de María Burgaz)

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